Un arcade hecho con piezas recicladas demuestra cómo almacenar energía sin conectarse a la red

Por Manuel Silva

Pantallas y computadores recuperados, baterías de segunda vida y un sistema de gestión energética dieron forma a un videojuego desarrollado en el Centro de Energía UCSC. Más que entretener, busca mostrar de manera didáctica cómo la economía circular puede aplicarse a tecnologías reales.

Super Nintendo, Atari y otros videojuegos clásicos pueden convivir con conceptos como almacenamiento energético, baterías de segunda vida y economía circular. Esa es precisamente la apuesta detrás de un arcade construido en el Centro de Energía de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), utilizando principalmente componentes recuperados y con capacidad para funcionar sin estar conectado a la red eléctrica.

La idea fue tomar el diseño tradicional de estas máquinas de videojuegos y transformarlo en una demostración práctica de cómo distintos equipos que han terminado su primera vida útil pueden volver a utilizarse en un nuevo producto.
“Este arcade permite jugar en distintas plataformas, tiene juegos de Super Nintendo, Atari, entre otros. Lo que hicimos dentro del Centro de Energía fue tomar estos diseños clásicos y construir uno exclusivamente con materiales o equipos reciclados”, explica el investigador del Centro de Energía UCSC, Dr. Ricardo Lizana.

De un computador descartado a una nueva máquina
La pantalla del arcade del Centro de Energía proviene de un computador recuperado y su procesador fue obtenido de un notebook defectuoso del que fue posible reutilizar algunas piezas. A ellos se suman baterías recicladas o de segunda vida, encargadas de almacenar la energía que permite mantener funcionando el sistema.
Gracias a ese almacenamiento, la máquina puede operar sin necesidad de permanecer conectada permanentemente a la red eléctrica.

“La idea original es mostrar un sistema de almacenamiento de energía con baterías recicladas, el monitoreo de esas baterías y la gestión de energía, además de utilizar elementos recuperados para crear un nuevo producto. La economía circular es la máxima que tiene esta iniciativa”, señala el Dr. Lizana.

El proyecto fue desarrollado por integrantes del Centro de Energía, liderado por Franco Sandoval, junto con la participación de miembros del equipo en distintas tareas, entre ellos Felipe Barrera y Esteban Concha en aspectos vinculados al desarrollo y la parte eléctrica; Lucas Quiroz de la Dirección de Innovación; y los colaboradores del Centro de Energía Martín Castillo y Bruno Osses.

¿Puede un videojuego enseñar sobre energía?
Más que construir una máquina para jugar, el objetivo fue transformar conceptos habitualmente técnicos en una experiencia fácil de observar y utilizar.
El arcade del Centro de Energía permite mostrar que una batería que ya cumplió una primera función puede continuar siendo aprovechada en determinadas aplicaciones, mientras sistemas de control y gestión permiten administrar la energía disponible.

“Desde un inicio esta iniciativa buscó ser una oportunidad de hacer difusión sobre el uso de baterías recicladas de manera entretenida y que permitiera fomentar o demostrar la economía circular”, explica el académico.
La posibilidad de operar de manera aislada es otra de las características que el equipo busca mostrar. Al contar con almacenamiento propio, el dispositivo puede utilizarse en lugares donde no necesariamente existe una conexión disponible a la red eléctrica.

“Todos los componentes, sobre todo los energéticos y de control del sistema, son equipos reciclados. Materializar todo esto en un arcade permite tener un juego entretenido, dinámico y didáctico para hacer difusión y, al mismo tiempo, demostrar la operación de estos equipos en puntos donde no necesariamente tenemos conexión a la red eléctrica”, agrega el Dr. Ricardo Lizana.

Así, una máquina asociada a videojuegos de otras décadas adquiere una segunda función: mostrar que reutilizar componentes, almacenar energía y operar de manera autónoma también puede explicarse jugando.