Día del Hidrógeno: ¿Dónde podría despegar primero el hidrógeno verde en Biobío?

Por Manuel Silva

Especialistas UCSC identifican oportunidades concretas en transporte pesado, almacenamiento energético y combustibles sostenibles, mientras la Región avanza en infraestructura, formación y pilotajes para acercar estas tecnologías a aplicaciones industriales.

Camiones de carga capaces de recorrer el trayecto entre Santiago y Biobío utilizando hidrógeno, almacenamiento de energía para aumentar la resiliencia de los sistemas productivos y combustibles sostenibles elaborados a partir de hidrógeno y CO2 de origen biogénico (generado a partir de biomasa). Más que escenarios futuros, son algunas de las aplicaciones que comienzan a perfilarse en la Región del Biobío.

En el marco del Día del Hidrógeno, que se conmemora este 8 de octubre, la pregunta ya no es solamente qué es esta tecnología, sino dónde podría comenzar a utilizarse de manera concreta y qué necesita la Región para transformar los pilotos en una industria.

La Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), a través de su Centro de Energía, ha desarrollado durante los últimos años capacidades en infraestructura, investigación, formación y articulación con empresas e instituciones públicas vinculadas al hidrógeno verde.

Uno de los principales hitos es la planta piloto de H2V instalada en la Universidad, actualmente en su etapa final de aprobaciones de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC). La infraestructura integra generación fotovoltaica, cuatro electrolizadores AEM, almacenamiento de hidrógeno, una hidrolinera y vehículos de carga mediante celdas de combustible.

Del aula a una cadena completa de hidrógeno

La planta de la UCSC ya ha permitido acercar a estudiantes y profesionales a las distintas etapas de la cadena de valor del hidrógeno verde. El Director Alterno del Centro de Energía UCSC, Dr. Eduardo Espinosa, explica que la instalación ha permitido complementar la formación teórica con una experiencia que muestra de manera integrada cómo se produce, almacena y utiliza este vector energético.

“Ha permitido mostrar todas las etapas de la cadena de valor del H2V, lo que la convierte en una experiencia única a nivel nacional y universitario. Es posible explicar el porqué del hidrógeno verde, las diferentes tecnologías de electrolizadores, los distintos niveles de presión de almacenamiento según su aplicación y, además, mostrar el dispensador de H2V”, señala.

La instalación también permite abordar directamente las exigencias de seguridad asociadas a este tipo de infraestructura, reforzando contenidos que previamente se trabajan en aula.

Esa formación se ha complementado con proyectos financiados por Corfo orientados a reducir brechas de capital humano, certificar profesionales técnicos y capacitar a estudiantes, emprendedores y actores vinculados al futuro ecosistema regional del hidrógeno verde.

¿Dónde podría usarse primero?

Para el Dr. Espinosa, una de las principales brechas es reconocer aquellas aplicaciones en las que el uso del H2V ya comienza a mostrar mejores condiciones económicas y operacionales. “Hay aplicaciones para las que resulta conveniente su uso y donde la brecha económica no es tan grande”, explica. Entre ellas identifica la electromovilidad de transporte pesado y el almacenamiento de energía, tanto para la operación cotidiana como para escenarios de resiliencia energética.

El Dr. Ricardo Lizana, investigador del Centro de Energía UCSC y vicepresidente del Comité Ejecutivo de H2 Biobío, también identifica el transporte pesado como uno de los ámbitos con mayor potencial para avanzar hacia aplicaciones concretas.

Entre los proyectos regionales destaca la posibilidad de habilitar infraestructura de carga que permita operar camiones a hidrógeno entre Santiago y Biobío. Según explica, la autonomía de estos vehículos podría permitir cubrir ese trayecto mediante puntos de recarga ubicados en ambas regiones.

“Se habilitaría, por la autonomía de los camiones a hidrógeno, un corredor para camiones sin emisiones que uniría los centros logísticos de Santiago con la Región del Biobío”, señala el Dr. Ricardo Lizana.

Del hidrógeno a combustibles para la aviación

Otra oportunidad está vinculada a una característica productiva propia de Biobío: su sector forestal. Según Lizana, la disponibilidad regional de CO2 biogénico abre posibilidades para combinarlo con hidrógeno verde y generar derivados como metanol o combustibles sostenibles de aviación (SAF).

“Tenemos capacidad de producir hidrógeno verde y también disponibilidad de CO₂ biogénico, lo cual permitiría generar estos combustibles sustentables”, explica.

Esta característica entrega a Biobío una ventaja particular. De acuerdo con el investigador, el potencial forestal necesario para impulsar este tipo de desarrollos se concentra especialmente en Biobío y La Araucanía.

¿Qué falta para convertirlo en una industria?

Para el Dr. Lizana, el siguiente paso pasa por consolidar la gobernanza regional, continuar desarrollando pilotos industriales y formar capital humano, junto con aprovechar la progresiva madurez tecnológica y reducción de costos.

Pero existe otro factor determinante: crear demanda dentro de la propia Región. “El ecosistema que tiene la Región del Biobío permite proyectar una escala de tiempo para incentivar la demanda interna del uso del hidrógeno y sus derivados. Estamos bastante más cerca que otras regiones, desde el punto de vista teórico, de lo que podríamos hacer”, sostiene.

La estrategia, plantea, debería comenzar validando aplicaciones dentro de las cadenas productivas regionales y, posteriormente, avanzar hacia proyectos de mayor escala y eventualmente hacia productos destinados a mercados externos.

En ese camino, el Centro de Energía UCSC ha desarrollado estudios, tesis y pilotos vinculados con electromovilidad industrial, logística portuaria, sector forestal, generación estacionaria y combustibles sostenibles, además de participar en la Gobernanza de H2V Biobío y mantener vínculos con instituciones nacionales e internacionales.

De esta manera, el desafío del hidrógeno verde en Biobío comienza a desplazarse desde la pregunta sobre si podría utilizarse hacia otra más concreta: qué aplicaciones serán las primeras en demostrar que puede integrarse efectivamente a la matriz productiva regional.